La Creación, Parte I

Categorias: Predicación

Sermón basado en Génesis 1.1–2.

Texto bíblico: Génesis 1.1–2



Puntos a desarrollar en la enseñanza:


Punto 1. (Gn 1.1) La creación «En el principio»: ¿Cuándo empezó a existir el universo? ¿Cuándo se formó la materia y se activó la energía? ¿Cuándo se crearon los cielos y la tierra? La Biblia nos da esas respuestas en la forma más sencilla para que las personas de todas las naciones puedan entenderlas. Los cielos y la tierra fueron creados «en el principio» (bereshith). Hubo un principio para el universo, por eso ni el mundo ni el hombre son eternos. La frase «en el principio» significa que hubo un tiempo cuando todo empezó existir por primera vez, en otras palabras, el principio absoluto de las cosas, el principio absoluto del tiempo. El reconocido erudito H.C. Leopold dice que eso significa «el principio absoluto de las cosas creadas» (Genesis [Génesis], Vol. 1. Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1942, p. 39). Fíjese en dos hechos significativos:



1. El universo tuvo un principio. Hubo un tiempo cuando el mundo no existía, y de un momento a otro, de la nada, el mundo y las cosas empezaron a tener un inicio.



Hubo un principio para las cosas que…


· rodean al hombre


· el hombre maneja y posee


· constituyen la propia vida del hombre


· son físicas y materiales


· componen las sustancias del mundo


· producen toda la materia y energía



Como ya se ha dicho, todas las cosas tuvieron un principio. Hubo un tiempo cuando no había nada, ni cielos ni tierra, ni materia o energía, ni átomos, electrones, protones, neutrones, ni hidrógeno u otra sustancia gaseosa. No había nada en el mundo físico o material, ni en ninguna dimensión conocida. Entonces, de repente y de la nada, el universo empezó a ser creado. El proceso del tiempo inició, existía un comienzo. El universo, las cosas materiales físicas, empezó. ¿Cuándo? «En el principio», en el principio absoluto de la creación. Hebreos 1.10, Génesis 1.1




2. Nada se ha dicho acerca de cuántos años tiene el universo de existencia. No hay fechas ni indicios que determinen la edad de los cielos y la tierra.



Aspecto #1. El hombre debe prestar atención a este pasaje de las Escrituras. Debe saber de donde proviene y por qué está aquí. Nunca podrá alcanzar su propósito sobre la tierra al menos que sepa quién lo puso aquí y para qué lo hizo. Este pasaje también permanece como una advertencia importante para el hombre. Desde que el hombre tuvo un principio, ha tenido también un final, por lo tanto, debe arrepentirse y prepararse para ver cara a cara a la Persona que le dio su principio, su Creador. Eclesiastés 12.1; Mateo 3.2; Hechos 3.19, 8.22, 17.30



Aspecto #2. Jesucristo, el Hijo de Dios, es el principio y el final de todas las cosas. Es a él a quien el hombre debe arrepentirse y volverse. Juan 1.1–2; Apocalipsis 1.8, 3.14, 21.6, 22.13; Colosenses 1.18




3. Esta es una verdad universal: si hubo un principio, entonces, habrá un final. El mundo y todo lo que está en él pasarán. Las cosas físicas y materiales de este mundo cambian su forma, pasan, se deterioran, y se echan a perder. Incluso el hombre cambia, envejece, se consume y al final muere. Génesis 1.1; 1 Samuel 3.12; Isaías 46.9–10; Hebreos 1.10–12; Hebreos 9.27; 2 Pedro 3.10–13




Punto 2. (Gn 1.1) Creador y creación: ¿Quién creó el universo? Dios lo hizo. Esto está claramente dicho. Como se dijo anteriormente, el hombre cuestiona todo a su alrededor. Tiene sed de conocimiento por eso investiga y busca por las respuestas a sus preguntas. Cuando se mira asimismo y al mundo, se pregunta de donde proviene. ¿Cuál es el origen del hombre y del mundo? Fíjese en tres aspectos muy importantes que encontramos en el pasaje de Génesis 1.1



1. Primero, el nombre hebreo para Dios es Elohim. (este aspecto de desarrollará en el Estudio #2)


2. Segundo, Dios estaba en el principio. «En el principio» estaba la Persona Suprema quien tenía la inteligencia y el poder para crear el universo. Esa Persona era Dios. Dios existía antes del principio; de hecho, lo empezó. Todo lo que pasó después se le debe a él. Esto significa tres puntos significativos:




  • Dios es Todopoderoso, él es la Majestad Soberana y el Maestro Supremo del universo. Él existió antes que todo, por lo tanto, todas las cosas y los seres humanos le deben su existencia.


  • Dios es auto-existente y eterno. Dios existió antes que todo, no fue creado. Por el contrario, Dios creó todo el universo, la materia, los átomos, la energía y fuerza dentro del universo. Dios creó toda las formas de vida entre ellas el hombre; por esa razón, el hombre le debe su vida, todo lo que es y todo lo que posee, a Dios.


  • Dios es totalmente auto-suficiente. Dios tiene todo lo que necesita dentro de sí mismo, dentro de su propio Ser y Persona. Es perfecto, en todo el sentido de la palabra.

Sin embargo, el hombre no es auto-suficiente; por eso, debe entregarse completo a Dios. Debe obedecerle, adorar y servirle en total dependencia, y confiar que Dios va a proveer todo lo que necesita.



3. Tercero, el hecho de que Dios estaba «en el principio», antes de que el universo existiera, reprueba, rechaza y destruye seis creecias que los hombres tienen.




  • La existencia de Dios reprueba el ateísmo y escepticismo o agnoticismo. El ateísmo es la creencia de que no existe Dios, ni Ser Supremo. Escepticismo o agnoticismo es la creencia de que una persona simplemente no puede saber si existe o no un Dios. El ateísmo y el escepticismo están equivocados. La Biblia, la revelación escrita de Dios, declara, sin error alguno, «en el principio Dios…», Dios sí existe. Él es la Majestad Soberana e Inteligencia Suprema del universo. Salmos 14.1, 53.1–2, 83.17–18; Isaías 45.18–19


  • La existencia de Dios reprueba el panteísmo. El panteísmo cree en Dios, pero no como uno personal. Dios no es más que la fuerza y energía básica de todas las cosas del universo. En otras palabras, el panteísmo considera que Dios no es un ser sino que él está en todo, como la fuerza y energía que da vida y ser a todas las cosas. Tome como ejemplo a un árbol. La fuerza y energía que hace que ese árbol viva y crezca es llamada Dios. Dios no es más que la energía y fuerza impersonal que le da la vida a ese árbol y lo hace crecer. La Biblia firmemente niega esta creencia. Las Escrituras declaran, sin error alguno, que Dios es la Suprema Persona y el Señor Majestuoso del universo, y que existió antes que el universo, o cualquier energía y fuerza. Por lo tanto, Dios es sobre y más allá que cualquier materia y energía. Dios está sobre el universo y anhela tener una relación personal con los hombres. Salmos 86.9–13; Isaías 43.10–13, 44.6–8


  • La existencia de Dios rechaza y destruye el politeísmo. El politeísmo es la creecia de que existen muchos dioses. Sin embargo la Biblia es clara: «en el principio Dios…». Estaba Dios y solamente Dios, un Dios, no muchos. Dios es un Dios, y sólo él es la Majestad Soberana del universo. El politeísmo es un creencia falsa del hombre, formada por su imaginación y sus ideas acerca de Dios. Éxodo 20.3–5; Deuteronomio 4.35; 2 Samuel 7.22; 1 Corintios 8.4–6; 1 Timoteo 2. 5–6; Efesios 4.6


  • La existencia de Dios reprueba y destruye el materialismo. El materialismo es la creencia de que el universo es lo único que hay; el mundo y todas las cosas son todas las cosas que existen. La energía básica y fundamental, o como se le diga, es la energía y fuerza suprema. El materialismo dice que no existe Dios y que lo más grandioso y supremo que hay en el universo es la energía y fuerza básica que provoca que la materia exista y funcione. No hay nada más allá del universo y del mundo físico y material. No hay otro mundo espiritual, ni cielo o infierno. El mundo en el que vivimos es lo único que existe. La Biblia declara enfáticamente que ¡ESO NO ES CIERTO! «En el principio, Dios…» Dios existió antes que el unverso físico y material y sí hay más cosas de las que podemos percibir aquí. Dios sí existe y el hombre es responsable ante Dios. Por eso, el materialismo está equivocado. Mateo 6.19–21, 6.33, 16.26; Lucas 9.25; 1 Juan 2.17; Apocalipsis 3.16–17


  • La existencia de Dios reprueba y destruye el humanismo. El humanismo es la creencia de que el hombre es el ser fundamental en el universo. No existe ningún Dios ni ser superior que gobierne al hombre y al universo. El ser humano es su propia autoridad y él es el que determina su propio destino, además, tiene el poder de razocinio para controlar y gobernar no sólo su propia persona sino toda la naturaleza. El humanismo declara que el hombre es su propio ser supremo. La Biblia es clara: «En el principio, Dios…» Dios existió antes de que el hombre apareciera en escena. Por lo tanto, Dios está antes, sobre y más alla del hombre, es superior a él. La Biblia enfáticamente declara que Dios es la Majestad Suprema del universo, no el hombre. El humanismo está bastante equivocado. Éxodo 20.3–6; Deuteronomio 6.4–5; Isaías 40.21–26, 45.5–7, 45.21–24; Marco 12.29–31


  • La existencia de Dios reprueba y destruye el secularismo. Este movimiento es muy parecido al humanismo. Su creencia radica en que el hombre no es un ser espiritual y no es responsable ante un Dios supremo. Por lo tanto, la única preocupación del hombre debe ser su vida. Debe sentirse tan cómodo y feliz como pueda, y debe obtener lo más que pueda de esta vida. Su fin es comer, beber y sentirse bien porque mañana morirá. No obstante, una vez más, la Biblia reprueba el secularismo: «En el principio, Dios». Dios existe hoy, mañana y siempre. Por eso, el hombre es responsable ante Dios, debe vivir para Él y no para este mundo, posesiones o placeres. Éxodo 34.14; Lucas 21.34; 2 Corintios 6.17–18; Tito 2.12–13; Santiago 4.4; 1 Juan 2.15–16


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