La niña de las flores

Categorias: Mujer

Si ambiciono algún lugar en la tierra distinto al suelo polvoriento en la base de la cruz, entonces no conozco nada del amor del Calvario.

Tendría siete u ocho años cuando me invitaron para ser la niña de las flores en una boda, pues los niños son una parte esencial en las celebraciones. Infortunadamente, ellos, así como los ancianos, ocupan la última prioridad en la sociedad. Sufren enfermedades, indiferencia y crueldad, y los pleitos entre familias y naciones los afectan de manera directa.

Indiscutiblemente, una de mis heroínas es Amy Carmichael, una defensora de la niñez. Esta mujer irlandesa, que nunca se casó, adoptó a la India como su país. Su trabajo inició en 1896 y tuvo una labor ininterrumpida de cincuenta y cinco años hasta su muerte. Jamás tomó vacaciones, sino que dedicó su vida a la Comunidad Dohnavur, un centro de entrenamiento y sanidad para muchos.

 

De Irlanda a India

Su devoción por Dios comenzó a temprana edad. Entre sus muchas peticiones infantiles resaltaba: «Por favor, Dios, dame ojos azules». No le gustaban sus ojos cafés. Sin embargo, una de las primeras lecciones que Dios le enseñó fue: «“No” también es una respuesta». Amy ignoraba que muchos años más adelante sería aceptada en la India, entre otras cosas, por sus ojos marrones.

 

A los veinticuatro años, partió a Japón, donde permaneció poco tiempo debido a una enfermedad. Se le sugirió trasladarse a un clima más benigno, como el de la India, a donde llegó a los veintinueve años para ya nunca irse. En 1900, Amy se mudó a Dohnavur. Allí se enteró del tráfico de niños, por quienes lucharía incansablemente. Su tarea produjo frutos, pues las leyes cambiaron y esta terrible práctica cesó. Más tarde, en 1931, Amy sufriría una caída que la dejaría en cama los últimos veinte años de su vida, pero aprovechó ese tiempo para escribir poemas y libros que dieron la vuelta al mundo.

 

¿Y qué comprendía el tráfico de niños? En la India solían dedicar niños al templo, principalmente a niñas; este contrato impediría un casamiento común. La niña se convertía en pertenencia de los dioses, por lo que también se volvía propiedad de los sacerdotes. La vestían como una novia, en representación de una boda, pero con el ídolo por novio. La mayoría de estas niñas terminaban dedicadas a la prostitución.

 

Preena

La historia de Preena, una de sus primeras niñas rescatadas, revela la labor de Amy. A corta edad, Preena ingresó a un templo hindú cerca de Lago Grande, al sur de la India. Como su padre había muerto, la madre pensó ganar dinero vendiendo a su hija al templo. A los cinco años, Preena escapó y regresó a su casa, pero su madre, presionada por las mujeres del templo, devolvió a la pequeña, la cual, al volver, recibió un tremendo castigo como escarmiento para que no volviera a incurrir en dicha falta: le quemaron las manos con hierros candentes.

 

Dos años más tarde, Preena se enteró de que pronto la casarían con los dioses. El miedo la aterró y hasta pidió la muerte. Las mujeres del templo, para espantarla, le advirtieron que si no obedecía «Amma, la ladrona de niños» llegaría por ella. Amma era otro nombre para Amy. Pero el efecto en Preena fue contrario al que ellas esperaban, ya que llegó a preferir a la ladrona de niños a que la casaran con los dioses.

 

Esa noche, Preena se encontraba en su dormitorio cuando la puerta se abrió. Jamás se dejaba sin vigilancia la sección donde dormían las niñas por temor a que huyeran, pero Preena, sin comprenderlo del todo, notó que nadie vigilaba la calle y corrió en dirección al puente que conducía a Pannaivilai. Sabía bien a dónde dirigirse: a la iglesia cristiana.

 

 

Rescate

Esperó con paciencia a la entrada del edificio hasta que Sierva de Jesús, una cristiana hindú, la descubrió. Sierva de Jesús se percató de que Preena había escapado del templo, así que la llevó a su casa para que pasara la noche. Al otro día, Preena le rogó que la entregara a «Amma, la ladrona de niños»; Sierva de Jesús la hubiera complacido de inmediato, pero había escuchado que el equipo de Amy andaba de viaje. Sin embargo, ante la insistencia de la pequeña, la llevó para que viera por sí misma que Amma no se encontraba allí. ¡Tremenda sorpresa se llevó al toparse con Amy en la terraza tomando un poco de té!

 

La niña corrió a los brazos de Amy, en los que encontró lo que jamás había recibido: amor. Amy la aceptó bajo su techo, consciente de que los problemas de la niña no habían terminado aún. Al día siguiente, las mujeres del templo acudieron a reclamarla, pero Preena se mantuvo firme. Después de pleitos y amenazas, las mujeres del templo por fin desisitieron y se retiraron, y Preena se quedó a vivir con Amy.

 

Corazón dispuesto

Esta es una de las muchas historias que Amy relató. Ella fundó orfanatos para niños y niñas que crecieron amando a Jesús. También hubo algunos que le causaron tristezas, pero ella confió en su amado Señor, y dejaba que él se encargara de los resultados.

 

Amy alcanzó a comprender muy bien el corazón de su Salvador al darle vida a esta obra a favor de los más débiles de la humanidad. Entendió las palabras de Jesús con las que reprendió a aquellos que pretendían impedir que los niños se acercaran a él. Tristemente, hoy día el tráfico de niños es un mal que todavía nos aflige. ¿Habrá alguna Amy Carmichael dispuesta a enfrentar la batalla?

 

En palabras de Amy: «Si no tengo misericordia, así como mi Señor tuvo misericordia de mí, entonces no conozco nada del amor del Calvario. Si ambiciono algún lugar en la tierra distinto al suelo polvoriento en la base de la cruz, entonces no conozco nada del amor del Calvario».

 

¡Defendamos a los niños! Sigamos el ejemplo de Amy.

 

Bibliografía

Benge, Janet y Geoff. La intrépida rescatadora: la vida de Amy Carmichael. JUCUM, Texas, 2004.

Carmichael, Amy. Si yo. . . entonces no conozco nada del amor del Calvario. Centros de Literatura Cristiana, Colombia, 2001.

Este artículo es parte de la serie La boda del alma. Todos los derechos reservados por la autora.

La autora, mexicana, es escritora y maestra. Su nueva novela, Donají, por Grupo Nelson, trata de una historia de amor en Oaxaca, México. Disfruta leer, escribir y escuchar historias.

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