El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte III

Sermón basado en Hechos 2:1-13
El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte III Texto bíblico: Hechos 2.1–13

Estudio #2 (2.1) Festividades judías:

Existían tres grandes festividades celebradas por los judíos. Cada una de ellas fue instituida por Dios para los eventos significativos en la vida diaria y la historia de su nación. Sin embargo, Dios también tenía otra cosa en mente, la venida de su Hijo y el nacimiento de sus seguidores. Por tanto, cada una de estas festividades se cumplen en Cristo y su Iglesia.

1. La «Fiesta de la Pascua», una semana para dar gracias por…la liberación de sus antepasados del yugo y esclavitud de Egipto.

La Pascua se cumplió con la crucifixión de Cristo. Cristo era «el Cordero de Dios» quien iba a morir por los pecados del mundo. Su muerte simbolizaba el cordero de la Pascua. Mateo 26.17–30; Lucas 22.7–23

2. La «Fiesta de la Primicias», un día para dar gracias por…

· el nacimiento y crecimiento de las nuevas cosechas, el tiempo de recolección de los primeros frutos de la tierra.

· el nacimiento de la nación israelita en el monte Sinaí.

Esta festividad se cumplió con la llegada del Espíritu Santo en el día del Pentecostés, el día cuando la Iglesia nació y se «cosechó» a las primeras personas de Dios. Hechos 2.1

3. La «Fiesta de los Tabernáculos», una semana para dar gracias por…

· la conclusión y culminación de la temporada de cosechas, el viaje de la faena y esfuerzo que se vive al recolectar los frutos.

· el final de la peregrinación guiada por Moisés en el desierto.

La «Fiesta de los Tabernáculos» se cumplirá con el regreso del Señor. La festividad simbolizará nuestro viaje, libertad y victoria sobre la peregrinación por el desierto de la vida y la gloriosa provisión de Dios para vivir y sevirle eternamente en su presencia. Zacarías 14.16; Juan 7.37

Estudio #3

Punto 1 (2.1) Poder: Jesús le había señalado a sus discípulos que debían esperar en Jerusalén hasta que fueran investidos con poder. Lucas 24.49

Punto 2 (2.1) Obediencia: Los hombres estaban obedeciendo. Los creyentes estaban reunidos en «un lugar», la ciudad de Jerusalén, precisamente donde Cristo les había mandado a estar y esperar por la venida del Espíritu Santo. Estaban obedeciendo a pesar del gran peligro por parte de las autoridades judías. Hechos 1.12–15

Un aspecto es absolutamente esencial si un creyente desea recibir la llenura del Espíritu de Dios: obediencia. El creyente debe obedecer a Cristo y seguir sus instrucciones. Juan 14.15–17, 14.23

Punto 3 (2.1) Unidad: Todos perseveraban unánimes. Hechos 1.14

Punto 4 (2.2–4) Día del Pentecostés, venida del Espíritu Santo: La llenura del Espíritu. Fíjese en la palabra «de repente», el Espíritu Santo vino repentina, estrepitosa e inesperadamente, la clase de evento repentino que estremece y sobresalta a una persona. Dios estaba «dramatizando» la importancia supernatural y preciosa de este acontecimiento.

A. Hubo un estruendo que llenó toda la casa.

  • El sonido provenía de los cielos, o sea, de Dios. Provenía de la actividad de Dios y no de alguna causa natural aquí en la tierra. Dios creó ese sonido para esta ocasión especial.
  • El sonido era como de un viento recio (intenso). No era un viento común sino un sonido como el estruendo ensordecedor o ráfaga de un viento fuerte (por ejemplo un huracán, tornado, ventisca).
  • El sonido llenó toda la casa, es decir, se encontraba sobre la casa donde estaban los creyentes. ¿Por qué? Existen al menos tres razones:
    • Primero, la gente necesitaba sobresaltarse, alamarse y reunirse en Jerusalén para saber lo que había ocurrido. La audiencia necesitaba agruparse para la primera predicación del evangelio.
    • Segundo, los discípulos necesitaban experimentar el poder extraordinario del Espíritu para mantener una firme confianza dentro de ellos. Esto con el fin de levantarse y predicar el evangelio frente a las mismas personas que habían crucificado al Señor y habían perseguido a sus seguidores.
    • Tercero, los discípulos aprenderían acerca de como quería Cristo que predicaran el evangelio. La presencia del Espíritu Santo en ellos traería gente hasta ellos para preguntar qué había ocurrido o los guiaría a aquellos que debían alcanzar.

B. La aparición de llamas repartidas [diamerizomenai]. En griego significa una llama que fue repartida, es decir, dividida en partes. La idea es que una sola llama apareció y que después empezó a separarse para que cada de los discípulos tuviera una parte.

a. Las llamas no eran de fuego sino como fuego, o sea, se parecían al él. Eran una sustancia como el fuego, brillante, luminosa, creada por Dios para resaltar o dramatizar el momento de la venida del Espíritu Santo en los discípulos.

b. La llama de fuego que apareció de primero simbolizaba la presencia del Espíritu Santo, el cual iba a morar en medio de toda la gente de Dios. Cuando se empezó a dividir en varias llamas de fuego y a posarse en cada creyente, esto simbolizó que él moraba no sólo dentro de cada creyente sino también en el cuerpo de los creyentes como un todo. 1 Corintios 3.16–17, 6.19–20

Fíjese en las palabras: «se asentó» [ekathisen]. La palabra está en singular, no en plural; la Escritura no dice «se asentaron», sino que el mismo Espíritu Santo estaba descendiendo y posándose sobre cada uno de los discípulos. No estaban recibiendo «llamas de fuego» sino el Espíritu de Dios.

Además, el Espíritu apareció en forma de una llama de fuego. La llama simboliza el instrumento para hablar, predicar y compartir el evangelio. El Espíritu Santo iba a ser el poder ardiente de la llama, del mensaje convincente para ser proclamado.

C. Los resultados de doble impacto:

a. Los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo. Hechos 2.1–4

Primero, la Iglesia y cada uno de los creyentes fueron llenos con la presencia y el poder del Espíritu. Fue una llenura grupal y al mismo tiempo individual. A cada creyente se le había ordenado esperar por el bautismo del Espíritu, y cada uno iba a ser lleno de Su presencia y poder, además, iban a experimentar y conocer Su gracia, autoridad y frutos. Gálatas 5.22–23

Con frecuencia se ignora o se rechaza un aspecto muy importante: la orden de ser llenos con el Espíritu. Esto sigue siendo un mandato de Dios para cada creyente y para el cuerpo en general. Efesios 5.18; Gálatas 5.22–23

¡Qué negligente es la iglesia! Ignora y hasta rechaza la orden de «[pedir] para ser llenos por el Espíritu». ¿Cuántas iglesias se reúnen realmente para orar y esperar por la llenura del Espíritu de Dios? Lucas 11.13

Segundo, los discípulos recibieron los dones del Espíritu para realizar el trabajo ministerial en la tierra. Este punto no se menciona en este pasaje, sin embargo, sí se demuestra en la predicación y testimonio que se iban a llevar a cabo. Los dones del Espíritu se encuentran en el libro de Efesios, específicamente en los versículos 4.8, 11–12.

b. Los discípulos empezaron a hablar en lenguas. Hechos 2.4

Usado con permiso

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