El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

Sermón basado en Hechos 2:1-13
El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I Texto bíblico: Hechos 2.1–13

Introducción:

El Día de Pentecostés es uno de los eventos más fantásticos e importantes de toda la historia porque:

-- fue la «venida del Espíritu Santo».

-- fue el nacimiento de la Iglesia.

-- fue la llenura del Espíritu Santo para el cuerpo de los creyentes prometida por Cristo. Juan 14.16–18

-- fue la llenura del Espíritu Santo en forma personal para cada uno de los creyentes.

-- fue la Presencia y el Poder de Dios que vino a los creyentes para proclamar el glorioso mensaje de salvación a todo el mundo.

Bosquejo de la enseñanza:

1. Providencia de Dios (v.1).

2. Obediencia de los creyentes (v.1).

3. El espíritu de estar unánimes (v.1).

4. La llenura del Espíritu (v.2–4).

5. El testimonio de varones piadosos que escucharon la Palabra (v.5–11).

6. Diferentes reacciones (v.12–13).

Estudio #1 (2.1–4) El día de Pentecostés (el Espíritu Santo): Los discípulos se habían preparado deliberadamente para la venida del Espíritu Santo y seguían paso a paso, a través de la Palabra, esta revelación que ya había sido profetizada.

1. Joel profetizó: «Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne…» Joel 2.28–29

2. Juan el Bautista dijo: «Yo os bautizo en agua, pero uno más poderoso que yo… os bautizará en Espíritu Santo». Mateo 3.11

3. Jesús, al inicio de su ministerio, dijo que los creyentes iban a «nacer de nuevo… en Espíritu». Juan 3.3–4

4. Durante su ministerio, Jesús enseñó que los hombres que pidieran el Espíritu Santo lo recibirían. Lucas 11.13

5. En el aposento alto, Jesús identificó al Espíritu Santo como una Persona (Jn 14.15–26), y habló acerca de su labor con los creyentes y los no creyentes (Jn 16.7–15). Significativamente, reveló que estaba pidiéndole al Padre por el Consolador para que este viniera y habitara con los discípulos. Juan 14.16–17

6. Después de su resurrección de entre los muertos, Jesús se le apareció a sus discípulos. Ahí, simbólicamente, sopló y dijo: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20.22). No obstante, insistió en que no debían empezar su ministerio hasta que experimentaran realmente con poder la venida del Espíritu. Lucas 24.49; Hechos 1.8

7. Justo después de que Jesús ascendiera a los cielos, dijo: «Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo». Hechos 1.5

8. Diez días después de la ascensión de Jesucristo y de mucho tiempo de oración, el Espíritu Santo vino y llenó el cuerpo entero de creyentes en el día de Pentecostés. Hechos 2.1–4

Hay dos eventos en la venida del Espíritu Santo que guardan, aparentemente, un significado histórico. Estos acontecimientos son muy importantes para la Iglesia y para los judíos y gentiles creyentes. Definitivamente este era el plan histórico de Dios. Gentiles y judíos fueron bautizados por el Espíritu Santo, es decir, fueron colocados dentro del cuerpo de Cristo, su Iglesia.

1. En el día del Pentecostés, los discípulos fueron «llenos del Espíritu Santo». Hechos 2.4

a. Esto cumplió la profecía de Joel ya que el Espíritu fue derramado sobre los creyentes. Hechos 2.16

b. Esto cumplió las profecías hechas por Jesús y Juan. El Espíritu bautizó, es decir, sumergió a los creyentes en su presencia. Hechos 1.5, 10.44–48, 11.15–16

2. En la casa de Cornelio, el Espíritu Santo «cayó», fue «derramado», «recibido» por los creyentes gentiles. Hechos 10.44–47

a. Pedro dijo a los judíos que vinieron con él: «Estos recibieron el Espíritu Santo como nosotros». Hechos 10.47

b. Pedro le contó todo esto a la Iglesia en Jerusalén. Hechos 11.15–16

c. Pedro utilizó esta experiencia para apoyar a Pablo ante el gran concilio de Jerusalén. Hechos 15.8

Estos tres ejemplos demuestran que los creyentes gentiles habían tenido la misma experiencia de los creyentes judíos. Pedro recalcó un «día Pentecostés gentil» o al menos una extensión del día expuesto en Hechos 2 con el fin de incluir a los gentiles.

Fíjese en dos sucesos:

1. En la narración del día del Pentecostés se utiliza el verbo llenar y no bautizar.

2. En la casa de Cornelio, la narración dice que el Espíritu Santo cayó, fue derramado y recibido. Sin embargo, Pedro utiliza la palabra bautizado en el reporte de esta experiencia a la iglesia en Jerusalén. Dijo que los creyentes gentiles fueron «bautizados con el Espíritu Santo» (Hch 11.15). Esto claramente afirma que a pesar de que la palabra bautizado no se utiliza en la experiencia del Pentecostés, los discípulos fueron bautizados o sumergidos en la presencia del Espíritu en este día. Las palabras lleno, recibido, derramado, bautizado y cayó sobre se utilizan para describir la venida del Espíritu Santo sobre la vida de los creyentes. (Si los creyentes le prestaran más atención a esto, la mayoría de los argumentos que surgen acerca de la terminología se eliminarían).

Aparte de estos dos eventos, el libro de Hechos registra solamente otras cuatro ocasiones en que el Espíritu Santo vino sobre los creyentes.

1. Pedro fue «lleno» con el Espíritu Santo cuando estaba ante el concilio en Jerusalén. Hechos 4.8

2. Los samaritanos (personas mitad judíos, mitad gentiles) «recibieron el Espíritu Santo». Hechos 8.15–17

3. Pablo fue «lleno con el Espíritu Santo». Hechos 9.17

4. Los discípulos de Juan experimentaron «la venida del Espíritu en ellos». Hechos 19.6

Aparte del día de Pentecostés y la casa de Cornelio, la palabra bautizo se usa en conexión con el Espíritu Santo solamente en una ocasión en el Nuevo Testamento. Esa única referencia se encuentra en 1 Corintios 12.13: «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo». Es decir, el Espíritu Santo toma a todos los creyentes y los bautiza, sumerge, y coloca en el cuerpo de Cristo, la Iglesia universal.

En resumen, ¿qué significa todo esto?

1. Cuando una persona cree realmente en el evangelio, el Espíritu Santo entra en su vida, cae sobre él o ella, se derrama, se sumerge. El creyente experimenta la venida del Espíritu en su vida.

2. Cuando alguien realmente cree en el evangelio, el Espíritu Santo lo o la toma, bautiza, sumerge y coloca en el cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia de Dios. El creyente no siente o experimenta este evento. Es un acto de Dios que tiene lugar en el cielo. El creyente se toma como un hijo de Dios, un miembro del cuerpo, de la iglesia. Esta posición, y no experiencia, es la que el creyente siente. Todo ocurre en un solo momento. Irrevocablemente, se adopta al creyente como un hijo de Dios. Esto es una posición eterna. El creyente se transforma en un miembro de la iglesia de Dios. 1 Corintios 12.13

3. Después de que una persona es salva, el o ella tiene que «continuar siendo lleno del Espíritu» (Ef 5.18) día tras día. Los primeros creyentes fueron continuamente llenos. Hechos 4.8, 31

Usado con permiso

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2 Comentarios
Hernán
Gracias por este estudio me ha parecido excelente aunque lo más importante ahora viene por tener esta experiencia con el Señor, gracias por este desafío
Escrito el 04 Septiembre, 2011
Henrry
Buen bosquejo, el detalle que falta es la explicación del \"antiguo pentecostés\" para los judíos, es decir la fiesta de la siega o de las semanas, es por eso que ellos estaban reunidos (en Jerusalén) y claro el Espíritu Santo no es el pentecostés, \"vino o fue derramado\" en el día de pentecostés... de allí que hay una gran lección del Antiguo Testamento con la Iglesia que empezó aquel... Leer mas »
Escrito el 09 Abril, 2012
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