La encarnación de Cristo: un milagro

Que Dios enviará a su hijo a que naciera en un pesebre fue un acontecimiento sobrenatural que no se esperaba.
La encarnación de Cristo:  un milagro

Importancia de la encarnación

"El milagro central afirmado por el Cristianismo es la Encarnación. La afirmación es que Dios se hizo Hombre. Cada uno de los demás milagros son una preparación para éste, o lo señalan, o son su consecuencia." (C.S. Lewis, Los milagros, Ed. Encuentro, 1996, pág. 177)

Que Dios enviará a su hijo a que naciera en un pesebre fue un acontecimiento sobrenatural que no se esperaba. La gente esperaba al Mesías, no a Dios encarnado. La expectativa era que el Mesías que naciera en forma diferente. Más acorde con su posición mesiánica. Por tal motivo, es viable conocer la importancia de la encarnación del Hijo de Dios.

I. ¿Por qué considerar la encarnación?

A. Porque debe la navidad debe enfocarse en la encarnación.

La navidad, para muchas personas, representa una época de tensión por las presiones que se reciben a causa del derroche y compromisos que se tienen que cumplir. La navidad ha perdido su verdadero enfoque a causa del materialismo reinante, desligándose por completo del mensaje bíblico. Se debe buscar la forma de volver a considerar la encarnación, y obtener la verdadera satisfacción que esta otorga.

B. La encarnación ha sido descuidada y puesta en duda por muchas personas que se dicen cristianas.

La cultura está abierta a la manifestación de fenómenos extraterrestres ficticios, oponiéndose a todo aquello que se relaciona con la encarnación. Esta clase de oposición se ha hecho con anterioridad en la historia de la iglesia. Algunas de esas manifestaciones se hicieron contra la humanidad o la deidad de Cristo. La doctrina de encarnación le provee al cristianismo una base fundamental para tener una sana doctrina. (Véase 1 Jn 4.1-3) En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios. 1Jn. 4:2

C. La encarnación es una piedra de tropiezo para quienes rechazan el cristianismo.

La doctrina de la encarnación es indispensable para poder celebrar una tiempo de navidad adecuado. Sabemos que el reconocimiento de la encarnación, para muchas personas, es una piedra de tropiezo. Pero esta no debe ser una excusa para evitar compartir el verdadero sentido de la venida de Cristo. Esta venida nos hace conocer a Dios: Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. (1Jn. 5.20)

II. Propósitos de la encarnación

A. Revela a Dios a la humanidad.

Dios se había revelado por medio de sus obras, su mundo (Sal 19.1-6) y su palabra (Sal 19.7-14). Con la venida de Cristo, Dios se reveló en la persona del Hijo. (Véase Hb 1.1-3a y Juan 1.17-18) El Señor Jesús dice, sin ninguna duda, « El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Jn 14.9). No sólo revela al Padre a la humanidad, también, revela las personas a los ojos de Dios. (Véase Juan 1:4-5, 9-10) Dios había revelado con anterioridad los mandatos y principios que deseaba que se cumplieran. Ahora, en Cristo, revela el modelo de persona que desea: «a la condición de un hombre maduro» (Ef 4.13). Los apóstoles reconocieron al Hijo de Dios encarnado (véase Jn 1.1; 6.38; 2 Cor 8.9; Fil 2.6,7; Gál. 4.4-5) Cuando se rechaza creer que Jesús es Dios encarnado se está menospreciando al Señor. (véase Jn 5.39-40; 6.45, 68; 8.26, 31-32, 42-47; Mt. 22.29)

B. Redime a la humanidad caída

El propósito más relevante de la encarnación de acuerdo a las Escrituras es la salvación de la humanidad, la redención de los pecados: Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lc 19.10, véase Mt 9.13; Mr 10.45) Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos. (Gál 4.4-5) Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. (1Ti 1.15; véase 1Jn 4.10)

La Escritura relaciona la encarnación con la expiación; e insiste en que la redención es por medio de la muerte de Cristo en el Calvario. La expiación estaba acompañada de derramamiento de sangre. (Véase He 9.22 y 10.5-10)

Según Romanos 5, la humanidad encuentra su salvación en la obra de Cristo. Esa necesidad es patente porque por medio de un hombre entró el pecado al mundo. Un hombre le abrió al pecado la puerta de este mundo, y así el pecado entró al mundo. El pecado iba acompañado de su inseparable compañera: la muerte. El pecado de Adán fue el pecado de toda la humanidad, y en ese sentido se puede decir que toda pecó. Por tanto, así como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, y de esta forma la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron… (Ro 5.12)

Ante esta condición de la humanidad, Dios envió a su Hijo para redimir. Pablo indica que si por uno entró el pecado, por el otro entró la gracia: Jesucristo. Pero el don no fue como la transgresión, porque si por la transgresión de aquel uno muchos murieron, la gracia y el don de Dios abundaron para muchos por la gracia de un solo hombre, Jesucristo. (Ro 5.15)

C. Regresa al propósito inicial de la creación que la humanidad reine sobre ella.

Dios, desde el principio, quiso que la humanidad gobernase su creación. A causa de la caída no se pudo pero con la encarnación de Cristo se vuelve al propósito inicial. (Véase Gn 1.26) A causa de la caída, la creación se encuentra esclavizada. El Mesías le otorga la libertad. La creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza. Por tanto, también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. (Ro 8.20-22) La promesa de restauración involucra el compromiso del Señor de que convertiría a su pueblo en un reino de sacerdotes que gobernarán con Él. (Véase Ex 19.6; 1Pd 2.5,9; Ap 1.6; 5.10) El reino se establecerá cuando el Mesías venga. Será descendiente de Abraham (Gn 12.1-3), de la tribu de Judá (Gn 49.8-12) y del linaje de David (2Sm 7.12-16).

Las genealogías que se encuentran en los evangelios indican que el Mesías sería descendiente de Abraham, Judá y David; legalmente será hijo de José (véase Mt 1.1-16; Lc 3.23-38). Con el nacimiento del Mesías, el Señor demuestra que las promesas antiguo testamentarias serán cumplidas. (Véase Lc 1.30-33; Mt 2.2, 6; Lc 1.49-54; 68-75) Según Hebreos 2.6-8, el Mesías reinará con la humanidad redimida. La encarnación es trascendental porque asegura que lo que Dios se hizo, en cumplimiento de las promesas, vendrá a reinar con la humanidad en el futuro.

D. El ministerio presente de Cristo es más eficaz porque se encarnó.

1. La muerte de Cristo nos da la certeza de su venida a reinar con la humanidad redimida. En medio de su obra pasada y la futura su ministerio actual es atestiguado: Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1Ti 2.5-6)

2. El Hijo está a la expectativa de su venida a la tierra para reinar. (Véase 1 Co 15.20-28 y Ap 5)

3. El Hijo está cumpliendo su ministerio compasivo.

a. Mientras tanto cumple su ministerio de abogado. (1Jn 2.1)

b. puede comprender y ayudar en el sufrimiento de las personas:

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (He 2.17-18, véase He 4.14-16)

III. Implicaciones de la encarnación

A. Que Dios ha intervenido para corregir la depravación de la humanidad.

Dios por medio de la encarnación de su Hijo. (Véase 2 Co 8.9)

Dios no se ha olvidado de la humanidad. El está pendiente de ella y desea su redención.

B. Que Dios desea que la humanidad depravada sea salva.

C. La encarnación previene contra la locura de rechazar la salvación.

Conclusión

1. Necesitamos retomar e incentivar el verdadero sentido de la navidad.

2. Evitemos que el mundo nos desvié del verdadero sentido de la navidad.

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