Admiradores de sus esposas

Como admiradores de sus esposas, pero también como hombres que buscan legítimamente ser transformados en Cristo, y además como maestros de las congregaciones a las cuales ministran, Sixto Porras, Rodolfo Sáenz y Marco Ramírez, conversaron con Apuntes Pastorales, sobre cómo perciben ellos la realidad de sus esposas, y cómo han contribuido para la afirmación de ellas y de sus familias dentro de la intimidad de su hogar y frente a sus congregaciones.
Admiradores de sus esposas


Como admiradores de sus esposas, pero también como hombres que buscan legítimamente ser transformados en Cristo, y además como maestros de las congregaciones a las cuales ministran, Sixto Porras, Rodolfo Sáenz y Marco Ramírez, conversaron con Apuntes Pastorales, sobre cómo perciben ellos la realidad de sus esposas, y cómo han contribuido para la afirmación de ellas y de sus familias dentro de la intimidad de su hogar y frente a sus congregaciones.

¿Cuál es su sentir sobre lo que sus esposas han compartido con Apuntes Pastorales?

Rodolfo: Ellas están kilometradas. Ese kilometraje les ha enseñando muchísimas cosas. Han luchado con nosotros, aunque aveces uno -hablando personalmente- no entiende la necesidad que ella tiene de realización como esposa de ministro, y como sierva de Dios. Cuando nos casamos, jovencillos... ¿qué pensé yo? Pensé que ya tenía a alguien con quién no me sentiría solo. No pasó por mi mente que me estaba casando con alguien que iba a ejercer un ministerio y que buscaba su realización personal sirviendo al Señor. Hasta que ella se dio a conocer a sí misma y peleó conmigo —así, literalmente— empecé a pensar en ella, no sólo como persona, sino como una sierva del Señor. La valoré, y me di cuenta que todo lo que ella hacía lo hacía bien. Lo que ella hacía me enorgullecía. Esto pasó como ocho años después de casados.

¿Qué pueden recomendar a los pastores para que ayuden a sus esposas a sobrevivir en la realidad que las aqueja?

Rodolfo: Debemos darnos cuenta de que ellas tienen capacidades, posibilidades, sueños y un gran potencial unido a un deseo de servicio, mas para realizar ese servicio, necesitan, por un lado, sentir la seguridad de que Dios las ha llamado, y por otro, ubicar su lugar. Mi esposa es tímida, pero una vez que inicia y siente confianza es tremendo lo que logra.

Sixto: Quiero compartir lo que hice cuando sentí la presión contra Helen. Los hermanos le decían -es que ahora es usted pastora, y tiene que hacer esto y lo otro... Instruí a la iglesia para que Helen no se sintiera presionada. El matrimonio no es la pérdida de una individualidad, es la unión para llevar dos proyectos de vida comunes, y que no necesariamente son opuestos.

Marcos: En mi caso, nunca he dado por entendido lo que aveces la iglesia da por entendido. Por ejemplo, si usted le dice a mi esposa trabaje con mujeres, no le gustará la idea; pero si le ofrece la oportunidad de trabajar con jóvenes, con adolescentes, ahí pone todo su corazón. Recuerdo que ella inició un grupo de adultos mayores en la iglesia por iniciativa propia.

Nuestra tarea es dejarles el espacio abierto para la realización de sus sueños, y darles nuestro respaldo de tal forma que ellas lo sientan, diciéndoles: —¿A esto te llamó el Señor? Bien, aquí estoy para apoyarte.

Sixto: Ella te puede apoyar, acompañar, admirar, pero también, dentro de la libertad que pueda tener no hay que presuponer que dedicará su ministerio públicamente dentro de la iglesia. Su inclinación personal puede estar fuera de la iglesia. Ni yo, ni nadie podemos imponerle nada.

Marcos: Yo creo que uno, como pastor y como esposo, en este caso, debe evaluar continuamente hasta dónde, de manera inconsciente, la está presionando para que haga tareas que me ayuden a mí en el ministerio, y no tareas que la ayuden a desarrollarse en el servicio al Señor que ella quiera.

Rodolfo: Veámoslo desde otra perspectiva, ¡cuánto la estoy estorbando para su realización personal y ministrial? Por ejemplo, Jenni quería tomar la responsabilidad del ministerio de las mujeres, y yo le decía que no, que se

limitara a ciertas tareas muy elementales para que no se sintiera cargada. Cuando me casé tenía cierto concepto de la protección que debía a mi esposa, pero ahora, después de descubrir a Jenny, me he sentido obligado a reconceptuar la protección. Ahora ella ha logrado su realización como sierva de Jesucristo. Concluyó sus estudios y sacó su licenciatura. Actualmente está muy activa. Se siente libre.

¿Cómo logran ustedes administrar su tiempo entre esposa, hijos y ministerio?

Sixto: Para la vivencia familiar, a fin de no crear crisis, agendo mis tiempos de familia antes de que la agenda comience a llenarse. Siempre hay mucha ocupación, pero debo ser muy consistente con el tiempo que le debo a mi familia.

Marcos: He aprendido a luchar con la culpabilidad por dedicarle tiempo a mi familia. Esa culpabilidad se creó por las enseñanzas que yo traía, manejaba la idea de que todo era para el ministerio, todo era para la iglesia
—iglesia y ministerio eran concebido igual a Dios— y no dedicarle todo a la iglesia y al ministerio era no dedicarle todo a Dios. He luchado por formarme la idea de que la iglesia y el ministerio no son Dios, sino que son el servicio a Dios, y ese servicio incluye a mi familia.

Sixto: La única forma que puede dar resultados, para apartar tiempo libre y vacaciones con la familia, es que tanto el liderazgo de la iglesia como la iglesia misma lo vean como prioridad. Eso depende de la enseñanza que doy. En cuanto a los criterios para las vacaciones, si hay niños, son las vacaciones de los niños, el otro elemento en consideración es la naturaleza de la ocupación de uno. Si usted en su mente no lo tiene como prioridad, más bien le será gravoso, se sentirá cansado, lleno de culpabilidad. Nuestra mente tiene que ser reeducada. Si yo pierdo o daño a mi familia, tengo que buscar otro trabajo. No hay vuelta de hoja. Pablo fue muy claro en las epístolas a Tito y a Timoteo con los requisitos para los pastores, este es el punto negativo.

El punto positivo, mi primera iglesia es mi familia. Tengo que tenerlo como una máxima en mi vida. Mis hijos no son un estorbo, mi esposa es el regalo de Dios, el vaso frágil que debo cuidar, con la cual decidí que quiero llegar al final de mis días.

Marcos: Como el pastor trabaja, y la iglesia ve que trabaja, la iglesia entiende que él necesita tiempo libre y vacaciones. Porque a veces hay pastores que quieren tomarse un tiempo libre pero no han mostrado que han trabajado. Esto es importante, gente que trabaje.

Existe otro elemento que la iglesia tiene que aprender a manejar, el tiempo libre del pastor con su familia. Este caso se da cuando la dinámica familiar del pastor cambia. La situación es manejable cuando yo tengo niños hasta los cinco, seis años, cuando todavía no son escolares. Pero cuando mis hijos crecen, y son estudiantes de primaria y secundaria, muchas veces, por el horario de ellos y el mío como pastor, no encuentro el tiempo para dedicarles. Porque el pastor tiene su día libre entre semana. Si su esposa trabaja, no lo goza con su esposa, y si sus hijos están en al escuela, primaria o secundaria, no lo goza con ellos. Los días libres de sus hijos son el sábado y el domingo, y estos son los días más ocupados para el pastor.

Las iglesias y los líderes deberían tener una visión diferente de asignación de días libres para los pastores que ya tienen hijos estudiantes. Una vez al mes podrían tener la libertad de tomar un sábado libre, en lugar de un día entre semana, para que puedan dedicarlo a la familia completa.

Rodolfo: He descubierto que los tiempos más importantes con mi familia no son los que yo planifico. Son los que ellos necesitan. Por ejemplo, mi hijo tiene un partido de baloncesto contra otro colegio, y el que yo esté presente significa muchísimo para él. No es un tiempo libre que yo tenía planeado. Tampoco es la inversión de dos o tres horas. mantenerme sensible para los momentos que son cumbre para ellos me ha ayudado mucho a satisfacer sus necesidades.

Sixto: Los momentos importantes, son los momentos que para ellos son importantes. Por ejemplo, mi hijo tenía un partido cierto domingo —es día de iglesia. Entonces yo le dije: Bien, este domingo vamos a ir, yo te voy a acompañar, pero es importante entender que no podemos hacerlo una norma. Para poder ir un domingo a un partido en hora de iglesia— requería para mí un proceso de terapia. Son los esquemas que uno tiene. Pero está la contraparte. Tengo que ser exigente conmigo mismo. Si yo soy liviano con mis convicciones, no instruyo a mi hijo. Tengo que guardar el equilibrio.

Marcos: Otra cosa que a mí me ha ayudado en esto es escuchar a hombres con experiencia y también a gente de mi generación. Porque los hermanos de mayor experiencia ya han sufrido mucho de lo que yo podría sufrir.

Es importante que uno, como pastor, aunque tenga quince, veinte o treinta años de ministerio, siempre tenga gente con la cual comparta sobre temas que son difíciles de manejar, y uno de estos, por ejemplo, es el tiempo para la familia. Esto es algo que a todas las familias pastorales les ha costado y les seguirá costando. Estas familias han sufrido mucho, de ahí vienen los resentimientos contra la iglesia, contra el liderazgo, que los hijos de otros sí podían salir con sus papás a comer un helado, y la familia pastoral nunca. Ya fuera por limitaciones económicas o porque el papá no tenía tiempo.

Con la experiencia, ¿qué han aprendido y hecho para ayudar a sus esposas a ser todo lo que son?

Marcos: Lo primero que yo tengo en claro, es que lo que ella es en Cristo, es gracias a que Leda es hija de Dios, y que ella tiene comunión con Dios. Yo no soy el artífice de mi esposa, sino que ella por sí misma tiene las capacidades suficientes, y el libre acceso a Dios para crecer y desarrollarse como mujer.

Pero hay otros elementos que, ya en la relación, uno maneja, sobre todo pareja y ministerio. Uno de esos es ese respeto a sus convicciones, a sus anhelos, a sus metas, y no sólo respeto pasivo, sino un respeto activo de mi parte. Si Leda quiere estudiar en la universidad, yo le ofrezco mi ayuda -si podemos pagarlo o no, cómo podemos lograrlo. Si Leda quiere trabajar como fiscal en las elecciones, yo la respeto. Este es el apoyo activo, no solamente la veo pasar sino que voy con ella adelante. Orar por ella para que el Señor realmente la guíe, la use. También, todo lo que logro conseguir que es de interés para ella se lo doy.»

Roldolfo: Hay cuatro cosas que yo considero que la han ayudado a llegar hasta donde está ahora. El orar juntos. El siguiente punto es llevar a un diálogo dulce, agradable. Luego, soñar juntos, soñar sobre lo que podemos hacer en el *rea de la niñez... Y por último, cuando han sucedido las cosas las evaluamos; no es una evaluación formal, simplemente se va dando.

Hay problemas que ustedes experimentan por ser personas de servicio público ¿Han sentido alguna vez que sus esposas no los entienden?

Marcos: Son elementos de tensión permanente los cuales me han ayudado a corregirme. Por ejemplo, si mi esposa no hubiese sido clara conmigo, en que si era día libre, era libre, era para la familia, el día libre nunca lo hubiera aprovechado para la familia. Pero ella me ayudó a entender que ese tiempo es para la familia. Ella me ayudó a entender, «Marcos vos necesitás descansar». Estos son elementos de tensión, porque la mujer normalmente tiene una tendencia mayor hacia la familia —no digo que en todos los casos pero en mi caso, soy más de proyectarme hacia cosas que me gusta hacer. Si no hubiese tenido la ayuda de mi esposa, posiblemente hubiera dejado de lado a mi familia. Yo entiendo que es parte de la experiencia de muchos pastores. Una cosa que me ayudó muchísimo es que Leda es hija de pastor. Ya venía entrenada. Uno tiene que estar abierto a escuchar a la esposa, porque la esposa de uno es una persona inteligente y con capacidades.

Rodolfo: He sido muy cuidadoso en no precipitarme en compromisos más allá de los que tengo controlados. Cualquier actividad extra me presiona el tiempo, y esa presión produce incomodidad familiar y nos afecta a todos. Otra cosa que me ha ayudado es que, cuando el espacio ya está lleno, no me comprometo sin consultar a mi esposa.

Sixto: Matrimonio no es imposición de criterios. El matrimonio es dos

personas con amor propio, con autoestima, con dignidad. Helen y yo somos amigos. Ella ha aprendido a decirme las cosas que sacan lo mejor de mí. Y yo espero haber aprendido a decir las cosas de tal manera que pueda dejar atrás la adversidad.

Otra cosa en la que Helen ha sufrido es que quiere mantener su identidad, quiere ser Helen, no la esposa de Sixto. Ella me ha dicho, -Para mí es un honor y un orgullo ser tu esposa, pero yo quiero ser Helen. Ella es Helen. Cosas que le duelen, por ejemplo, es que personas, cuando lo conocen a uno, te saludan y no la saludan a ella. Uno tiene que guardar siempre cuidado, y darle el lugar a su esposa. Si no le doy su lugar a mi esposa, nadie se lo va a dar. Respetarla, honrarla, cuidarla como vaso frágil.

He tenido que aprender a base de error que ella es diferente. Por ejemplo, en mi casa no me enseñaron a celebrar cumpleaños. Una vez se me olvidó el cumpleaños de Helen y fue fatal. Llegué en la noche con rosas, pero ya era tarde. Entonces le conté mi historia, yo no sabía ni cuando era el cumpleaños de mi papá, ni de mis hermanos. Ahora en mi casa el gesto más importante de amor es celebrar los cumpleaños. Lo que he aprendido en todo esto es que somos diferentes. Aunque para mí no sean importantes las cosas que para ella son importantes, yo debo darle la importancia que tiene para ella. Y ella ha aprendido a darle menos importancia a algunas cosas.

Esta convivencia especial que hemos tenido por quince años se debe a que hemos sido discípulos de Jesús. Helen ha sido una mujer paciente, muy positiva, es una persona que saca lo mejor de uno.

Rodolfo: Uno tiene que esforzarse para ser modelo para los hijos. Parte del modelo ha sido pedir perdón sin justificarme. A veces cuando yo he tenido razón para proceder de alguna manera, pero que ha afectado a mi esposa
—porque he percibido su malestar—, bien pudiera sacar todas las razones que me movieron a proceder así antes de pedir perdón, mas me he dado cuenta que no me ha dado resultado. Primero pido perdón y si es prudente doy razones. Eso sí me ha dado resultados.

¿Cuál ha sido el papel de sus esposas en su desarrollo personal y ministerial?

Rodolfo: El rumbo de mi ministerio hubiera sido otro si no me hubiera casado con Jenny.

Marcos: Para mí ha sido fundamental. Por ejemplo, ella se dio cuenta de que yo tenía llamado al ministerio antes de que yo lo descubriera. Desde que empezamos a ser amigos ella percibió eso en su corazón. Conforme el tiempo ha pasado, ella ha tenido mucha claridad; tiene la plena convicción de lo que Dios me ha llamado a ser. Y ha colaborado más. Cuando he tenido momentos difíciles de toma de decisiones en el ministerio, ella me dice, —Estoy con vos. En la decisión que tomés estoy contigo—. Su actitud me ha motivado, y me he sentido realizado, porque he sentido que ella está conmigo y que está dispuesta a enfrentar lo que sea porque está convencida.

Sixto: En mi caso, yo ya era pastor. Ella ya venía con conocimiento de causa. Sabía que era esposa de pastor. Era una aventura a la que estaba obligada. Tenía que encontrar cuál era su lugar. Ella ha estado dispuesta a cualquier situación venga lo que venga. En todas las situaciones difíciles ella las ha convertido en agradables.

Marcos: Algo que yo le agradezco a Leda es que nunca me ha avergonzado. Ella ha entendido que al estar en el ministerio somos personas públicas. Ha tenido que tragarse cosas por el hecho de ser mi esposa, lo que diga públicamente puede afectarnos en alguna forma. Me ha dicho que, en ciertos momentos, para ella ha sido una carga no poder decir ciertas cosas porque es mi esposa, que le gustaría, en ciertos momentos, no ser mi esposa para poder hablar, pero, prudentemente, prefiere callar.

• Rodolfo Sáenz
Edad: 47 años
Esposa: Jenny Salazar Obando
Ministerio: Pastorea desde noviembre del 2001 en la Cristiana Celebración, en Escazú, San José, Costa Rica, Director internacional de Fundación Piedad, y Presidente de Reto Juvenil (Teen Challens) en Costa Rica.

• Marco Ramírez
Edad: 39 años
Esposa: Leda Barrientos
Ministerio: Editor de Desarrollo Cristiano
Internacional y Asesor Pastoral de la Iglesia Bíblica
Nazaret, San José, Costa Rica.

• Sixto Porras
Edad: 41 años
Esposa: Helen Matamoros Quirós
Ministerio: Director de Enfoque a la Familia en
Costa Rica, y Pastor en la Comunidad Cristiana Vida Abundante.

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