La mente de Cristo, el sentir de Cristo

Sermón basado en Filipenses 2.5-11
La mente de Cristo, el sentir de Cristo

Introducción

Todas las personas tenemos nombres. Nuestro nombre nos distingue de las demás personas. Somos conocidos por el nombre que tenemos.

Nuestro pasaje nos dice que hay un nombre que está sobre todo nombre. Es un nombre que trae ayuda al desamparado, paz al atormentado, esperanza a desesperado, es un nombre que conforta. Es un nombre que rompe las cadenas del pecado.

Contexto

En los primeros versículos de este capítulo Pablo motiva a los creyentes a mantener la unidad que produce gozo, la naturaleza de la unidad y las actitudes necesarias para mantenerla. Ahora Pablo, nos da el ejemplo de su sentir.

¿En qué sentido es Cristo nuestro mejor ejemplo de humildad y falta de egoísmo? ¿Por qué asumió Cristo las limitaciones de ser humano aun cuando tenía la misma naturaleza de Dios? ¿Cómo desafía el ejemplo de humildad de Cristo nuestro egocentrismo natural?

I. El Señor Jesucristo carecía de egoísmo o presunción. (2.6)

A. Antes de su encarnación

1. Jesús estaba «en forma de Dios».

Jesús ha sido uno con Dios desde la eternidad. (Véase Jn. 1.1-3)

2. Era «igual a Dios» (Véase Jn 1.1)

El compartió la misma gloria con el Padre (Jn 17.5). Algo que el Padre había rechazado compartir con algún ser creado. (Véase Is 42.8)

B. Cristo no consideraba tal igualdad como algo que no se podía compartir (en el sentido de dejarse la igualdad sólo para él).

1. Literalmente, «como cosa a que aferrarse»; es decir, algo donde asirse, puesto en un lugar y celosamente protegido.

2. Cristo tuvo la «gloria» de la igualdad con Dios desde la eternidad y no la percibía como algo a lo que se tenía que aferrarse.

3. El Señor Jesucristo dio una verdadera demostración de falta de egoísmo y presunción.

C. ¿Tenemos «la mente de Cristo»?

1. Podríamos preguntarnos, ¿nos consideramos superiores al estar de pie frente a otras personas?

2. ¿Nos consideramos más importantes que otros? ¿Consideramos que debemos tener ciertos privilegios por lo que somos? ¿Demandamos que nos honren? O, ¿Nos den los mejores puestos? Si es así, entonces, carecemos de «la mente de Cristo»!

II. EL interés del Señor Jesucristo era el bienestar de las personas. (2.7-8)

A. Se nota en la encarnación de Cristo:

1. No lo hizo por obtener honra o fama.

a. Algunas versiones dicen que «se vació a sí mismo»

b. Se privó de la gloria que tenía con el Padre. (Véase Jn 17.5)

2. Él tomó sobre sí «la forma de un esclavo» como evidencia de un servicio obediente.

a. No vino como un «rey», «caballero», etc.

b. Sino como el hijo humilde de un sencillo carpintero.

3. Vino «en la condición de hombre»

a. Como tal, podía experimentar, tentaciones y sufrimientos. (Véase He 2.14,17-18; 4.15; 5.7)

b. Es decir, aunque era Dios, era un verdadero «hombre» (no era un superman). Su semejanza con los hombres era real, pero no expresaba la totalidad de su ser.

4. «Se humilló» e hizo obediente al punto de la muerte, incluso la muerte de cruz»

a. Aprendió la obediencia. (Véase He 5.8)

b. El Señor espera que nosotros sigamos ese camino, el de la humillación y la obediencia. A tal grado, que sufrió y murió en la cruz.

¿Por qué lo hizo?

B. Lo hizo por la condición de la humanidad

1. Se hizo hombre, se humilló como un hombre, fue obediente, y murió en la cruz... porque buscaba el interés de los hombres.

2. Lo hizo, para llevar nuestro oprobio, nuestra maldad. (Véase Ro 15.1-3; Is 53.4-6)

3. Realmente, él sí estaba pendiente de nuestros intereses.

C. ¿Tenemos «la mente de Cristo»?

1. La tenemos cuando estamos pendientes de los intereses de las otras personas.

2. La tenemos cuando estamos dispuestos a humillarnos, e incluso, nos sacrificamos para que otras personas estén mejor. (Véase 1 Jn 3.16)

III. Dios lo tuvo en alta estima. (2.9-11)

A. En el caso de Jesús:

1. El es el mejor ejemplo de la Escritura: «él que se humilla será exaltado»

2. Dios exaltó a Jesús de dos maneras:

a. En el presente, dándole «el nombre que está sobre todo » ( el nombre por el cual los hombres deben ser salvos. (Véase Hch 4.12)

b. En el futuro, un nombre distinguido «toda rodilla se doblará y toda lengua confesará» que el es Señor. (Véase Ap 5.11-14)

B. En nuestro caso:

1. Las personas que poseen la mente de Cristo, participarán de esa gran exaltación futura de Cristo. (Véase Ro 8.16-18; 2 Ti 1.10-12)

2. ¿Nos motiva esto a tener la mente de Cristo?

Conclusión

1. Tener la mente de Cristo, significa:

a. Ser humildes

b. Ser obedientes

c. Sacrificarnos

d. Que obtendremos un gran galardón

2. ¿Por qué debemos tener la mente de Cristo.

a. Para que en la iglesia haya unidad.

b. Porque un día compartiremos juntamente la «gloria» con Cristo.

3. Como cristianos debemos ser diligentes para manifestar la mente de Cristo, en relación con el Señor y con las personas.

Debemos comenzar a seguir el ejemplo de Cristo, especialmente en humildad y en cumplir la voluntad del Padre.

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