Predicar sobre personajes bíblicos (Cuarta Parte)

Las fiestas del calendario cristiano se prestan para predicar acerca de las grandes verdades relacionadas con la vida ordinaria.
Predicar sobre personajes bíblicos (Cuarta Parte)

Sangre, sudor y lágrimas
No es fácil elaborar sermones. El predicador moderno posee mucho de donde escoger, en las disciplinas básicas de la composición literaria. Cuenta con innumerables ayudas para sermones. Están a su disposición volúmenes con todos los escritos de los eruditos sobre la investigación, sobre descubrimientos. Sin embargo, a pesar de todas estas ayudas, el predicador debe, como mencionó Halford Luccock, «trabajar como un minero bajo tierra suelta». La predicación verídica es el resultado de un intenso esfuerzo de preparación.Debemos poner, en la preparación de nuestros sermones, la sangre de nuestra personalidad cristiana y el sudor de todo nuestro esfuerzo... Después de decidir sobre lo que quiero predicar en el sermón y de seleccionar al personaje bíblico, necesito acomodar las ideas de tal manera que me lleven hacia donde deseo ir, por el camino más directo. Cuando yo era un pastor joven, predicaba durante cuarenta y cinco minutos o una ahora. Ahora, en mis años de madurez, predico como máximo treinta minutos. Me toma más tiempo y más trabajo preparar un sermón de treinta minutos que un monólogo de una hora.
Alguien me explicó la diferencia entre los jugadores de golf de Gran Bretaña y los de Estados Unidos. Los de Gran Bretaña juegan por diversión, mientras que los de Estados Unidos por profesión. Al preparar nuestra predicación debemos trabajar como profesionales. Debemos poner, en la preparación de nuestros sermones, la sangre de nuestra personalidad cristiana, el sudor de todo nuestro esfuerzo y las lágrimas de nuestra compasión por las almas.
Hace como veinte años que me propuse preparar un sermón que desafiara e inspirara a la congregación. Pensé que podía preparar alrededor del tema: «Tres hombres llamados Ananías». Empecé por leer la historia de cada uno de ellos, según se encuentran en Hechos de los Apóstoles. Les comparto el bosquejo:
Título: Tres hombres llamados Ananías
- Texto: Hechos 23.2; 5.1; 9.10
- Introducción: Les presento a tres hombres diferentes pero con el mismo nombre. Note la diferencia de caracteres. No es el nombre de la persona lo que le da valor o la prepara. Ella puede honrar o deshonrar su nombre, según la relación que lleve con Dios y con sus compañeros.
A. El religioso (Hechos 23.2–5)
1. Era miembro de una de las organizaciones de dirigentes de su día (el judaísmo).
2. Aparentemente guardaba los mandatos de su fe (leyes y prácticas de judaísmo comunes de su día).
3. Era sincero en lo que creía y en su reacción hacia el apóstol San Pablo (la sinceridad no significa que esté en razón).
B. El hipócrita (Hechos 5.1–11)
1. Era egoísta, lo cual demostró al quedarse con una parte del dinero que le pertenecía a Dios.
2. Tenía miedo porque sabía que había fallado en su confianza en Dios al no cumplir con lo que le correspondía.
3. Pretendía haber cumplido con algo que bien sabía no había cumplido.
C. El ganador de Almas (Hechos 9.1–19)
1. Era discípulo de Jesús (Hechos 9.10). Modelaba el verdadero discipulado.
2. Era un hombre de visión (Hechos 9.10). Sin visión el pueblo perece.
3. Era obediente (Hechos 9.17). Cumplir la voluntad de Dios no nos deja tiempo para discutir sus planes. La obediencia es, seguramente, la corona del cristiano.
Leí y releí la historia de estos tres personajes hasta que me familiaricé con ellos. Aún ahora, de cuando en cuando reviso el bosquejo original, cambio algunas ilustraciones y lo predico otra vez a algún grupo diferente. Probablemente en el futuro tome la historia de estos tres hombres y prepare un sermón sobre cada uno de ello; así obtendré tres sermones nuevos.
La unidad se obtiene por medio de la diversidad
Se puede predicar doctrina en sermones biográficos. El primer sermón que le escuché al doctor Paul S. Rees lo predicó durante una convención sobre santidad: «El Bernabé lleno» y su texto fue Hechos 11.24: «Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor». Muy cuidadosamente, el doctor Rees predicó un sermón dinámico sobre la forma en que el ser humano puede vivir la vida llena del Espíritu y de fe. El carácter de Bernabé es sin duda un trampolín para predicar la experiencia de la santificación total. Elaboremos un bosquejo para tratar el tema de la unidad de la santidad, obteniéndolo de entre los diversos aspectos del carácter del hombre:
Título: Un buen hombre
- Texto:  Hechos 11.24
- Introducción:  La santidad es un principio religioso que actúa en la vida diaria. Es el perfecto amor de Dios envuelto en el carácter de los seres humanos. La vida de santidad se ejemplifica, no en un apóstol, sino en un trabajador laico.
A. Bernabé, el excelente
1. Goodspeed traduce este versículo como: «Un hombre excelente». Bernabé era, más que inteligente, bondadoso. Fue Dios quien lo catalogó como un «hombre bueno» y no el hombre.
2. Lleno del Espíritu Santo. Mencione una vez más lo que sucedió en Hechos 2.4, en relación con el Pentecostés. La santidad es la plenitud del Espíritu Santo.
3. Lleno de fe. La fe fue uno de los resultados de haber sido lleno del Espíritu Santo (lea Hebreos 11 para obtener algunas ilustraciones).
B. Bernabé, el evangelista 

1. «Y una gran multitud fue agregada al Señor». Comenta la paráfrasis de Moffatt que fue «una cantidad considerable». La experiencia de la santidad ayudará a la iglesia a crecer.
2. Los convertidos era agregados al Señor. No a algún dirigente de la iglesia o a alguna organización, sino a Dios.
3. Bernabé fue un buen modelo de esfuerzos incansables en el trabajo del Señor.
C. Bernabé, el animador 

1. Se percataba de la gracia de Dios. Una de las bendiciones de la vida santificada consiste en advertir la gracia de Dios manifestada en el mundo.
2. Se mantenía con gozo. Él sabía que los hombres estarían felices al ir creciendo en el conocimiento del Señor.
3. Exhortaba a los hermanos a la fidelidad. Animaba a los nuevos cristianos a permanecer fieles. «Con propósito de corazón» (v. 23); esta frase nos dice cómo la santidad afirma nuestros corazones en Dios.
Detalles
Sabiendo que los escritores bíblicos presentan rasgos oscuros de las personalidades, aceptamos los hechos relevantes que la Palabra de Dios presenta acerca de ellos. En la predicación podemos usar nuestra imaginación para llenar algunas lagunas que nos ayudan a presentar el mensaje adecuadamente y enseñar la verdad que queremos compartir. No faltamos a la verdad al considerar a estos personajes bíblicos como lo que fueron. En realidad, se ha dicho que un predicador sin imaginación  es como un observatorio sin telescopio.
Un predicador amigo mío que ya está con el Señor, preparó un sermón sobre la santidad, enfocado en el carácter del apóstol San Pedro. Su bosquejo, que era muy sencillo, constaba de las siguientes partes:
- Pedro probado con fuego (la tentación ante la corte del Sumo Sacerdote);
- Pedro a través del fuego (su santificación en el día del Pentecostés);
- Pedro con fuego (la evangelización en Jerusalén). El predicador recalcó fuertemente estos puntos para enseñar cómo el poder del Espíritu Santo afectaba la vida de Simón Pedro.
No exagere con el fin de reforzar un argumento
En la predicación biográfica se corre el peligro de ceder ante la tentación de sacar a flote todas las fallas del personaje y aumentarlas. He escuchado a algunos predicadores referirse a Nicodemo como a un hombre cobarde, solamente porque visitó a Jesús de noche. Un Ananías es más conocido por mentiroso que otro, quien oró con San Pablo en Damasco. Se conoce mejor a Judas, el traidor, que a Judas, a cuya casa, en la calle que se llamaba Derecha, San fue conducido Pablo cuando quedó ciego recién convertido.
Si va a predicar una serie de sermones sobre «Los hombres malos de la Biblia», probablemente seleccionará personajes como Caín, Esaú, Balaam, Saúl, Jezabel, Pilato y Judas. Si lo hace, asegúrese de señalar que ellos reflejan nuestra sociedad moderna y que, por tanto, merecen nuestra compasión por sus fracasos, puesto que nosotros estamos conscientes de que también somos humanos y propensos a repetir sus acciones.
He escuchado algunas conclusiones espantosas acerca del castigo eterno, deducidas de la parábola del hombre rico en el Hades, según Lucas 16. Si predica acerca de este personaje, prepare bien este sermón.
Si predica acerca de Santiago, establezca la diferencia entre Santiago, el hijo de Zebedeo, Santiago, el hijo de Alfeo, y Santiago, el hermano de Jesucristo. El Santiago del monte de la transfiguración y el Santiago que escribió la epístola con su nombre no son el mismo, y no se les debe identificar como a una misma persona.
Espere la quinta parte de este artículo: «La variedad puede darle sabor al sermón y otros consejos útiles».

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Se tomó de Pensamiento Cristiano, 1979. Se usa con permiso. DesarrolloCristiano.com, derechos reservados, ©Copyright, 2010.
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