Predicando a los que no se congregan

La palabra comunicación tiene en su raíz latina la palabra communis, que significa «común». Uno no se puede comunicar con la gente hasta que no encuentra algo en común con ellos. Con un inconverso, no se puede establecer una comunicación en un terreno común diciendo: «Abramos nuestras Biblias en Isaías, capítulo 14, mientras continuamos con el estudio de este maravilloso libro».
Predicando a los que no se congregan

Compórtense sabiamente con los no creyentes, y aprovechen bien el tiempo. Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno. (Col. 4:56 VP)

No digan malas palabras, sino solo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. (Ef. 4:29 VP)

Cuando comencé Saddleback, tenía unos diez años de sermones acumulados de mi ministerio previo como evangelista. Hubiera podido pasar los primeros cinco años sin preparar demasiado los sermones, utilizando los que ya tenía escritos, pero cuando encuesté a las personas que no se congregaban en mi comunidad dejé a un lado esta idea.

Cuando descubrí que la mayor queja de estas personas era los «sermones aburridos e inaplicables», decidí revisar mis predicaciones haciéndome una sola pregunta: ¿Este mensaje tendrá sentido para una persona que jamás ha asistido a una iglesia evangélica?

No importaba si me gustaba el mensaje o no; ni tampoco era suficiente si doctrinalmente era correcto y tenía un buen fundamento homilético. Si deseaba comenzar una iglesia atrayendo a paganos de pura cepa, tendría que predicar un mensaje con el cual ellos pudieran relacionarse. Terminé botando todos los sermones que había escrito en los diez años previos, excepto dos. Al comenzar de la nada, tuve que desarrollar toda una nueva gama de habilidades en la predicación.

Adapte su estilo a la audiencia

El estilo de predicación que uso en las reuniones generales es muy distinto al estilo que uso cuando enseño a creyentes. Cuando predico a los creyentes me gusta enseñar versículo por versículo. La exposición basada en los libros de la Biblia da grandes resultados cuando uno le habla a creyentes que se encuentran motivados a aprender las Escrituras. Pero, ¿qué me dice de los incrédulos que todavía no están motivados a estudiar la Biblia? No creo que la enseñanza de los libros de la Biblia, versículo a versículo, sea la forma más efectiva de evangelizarlos. Más bien, debemos comenzar en el terreno que tenemos en común, tal como hizo Pablo con su audiencia pagana en el Areópago de Atenas. En lugar de comenzar con un versículo del Antiguo Testamento, él citó a uno de sus poetas para captar su atención y establecer un terreno común.

La palabra comunicación tiene en su raíz latina la palabra communis, que significa «común». Uno no se puede comunicar con la gente hasta que no encuentra algo en común con ellos. Con un inconverso, no se puede establecer una comunicación en un terreno común diciendo: «Abramos nuestras Biblias en Isaías, capítulo 14, mientras continuamos con el estudio de este maravilloso libro».

El terreno que tenemos en común con los inconversos no es la Biblia, sino nuestras necesidades comunes, nuestros sufrimientos e intereses como seres humanos. Primero se debe captar la atención, y luego se les debe llevar hacia la verdad de la Palabra de Dios. Al comenzar con un tema que sea de interés para los inconversos y al mostrarles luego lo que la Biblia dice al respecto, uno puede captar su atención, desarmar sus prejuicios y crear un interés en la Biblia que antes no existía.

Cada semana comienzo con una necesidad, con un sufrimiento o con un interés y luego me muevo hacia lo que Dios dice acerca de eso en su Palabra. En lugar de concentrarme en un solo pasaje, utilizo versículos de muchos pasajes que hablan sobre el tema. A esta clase de predicación la llamo exposición «versículo con versículo», o exposición tópica.

Actualmente, en algunos círculos la «predicación que se dirige a las necesidades» se ridiculiza y se critica diciendo que es una manera de abaratar el evangelio y de satisfacer el consumismo. Quiero decir lo siguiente de la manera más clara posible: Comenzar un mensaje basándose en las necesidades de la gente es más que una herramienta de mercadeo. Se basa en el hecho teológico de que Dios ha escogido revelarse al hombre de acuerdo a nuestras necesidades. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento están llenos de ejemplos al respecto.

Inclusive los nombres de Dios son revelaciones de cómo Él satisface todas nuestras necesidades. A quienes necesitaban un milagro, Dios se les revela como Jehová Yireh (soy tu proveedor); a quienes necesitaban consuelo, Dios se les reveló como Jehová Shalom (soy tu paz); a quienes necesitaban salvación, Dios se reveló como Jehová Tsidkenu (soy su justicia). Los ejemplos se suceden uno tras otro. Dios nos sale al encuentro en el lugar en que nos encontramos, en nuestro punto de necesidad. Predicar en base a las necesidades es un enfoque sólidamente teológico para acercar a las personas a Dios.

La predicación que cambia las vidas une la verdad de la Palabra de Dios con las necesidades reales de la gente a través de la aplicación. Comenzar con la Palabra de Dios o con las necesidades de la gente depende de su audiencia, pero más importante aun es que con el tiempo y a través de la aplicación, se unan ambos (la verdad de Dios con las necesidades de la gente) sin importar por dónde comience el mensaje.

Para hacer que una iglesia crezca saludablemente se necesitan la exposición versículo a versículo (libro) y la exposición versículo con versículo (tópica). La exposición de un libro es mejor para la edificación. La exposición tópica es mejor para el evangelismo.

Como la Palabra de Dios es la «Palabra de vida», debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que los inconversos se familiaricen con la Biblia y para ayudarlos a sentirse cómodos usándola. Hay varias cosas que se pueden hacer para aliviar la ansiedad y para despertar el interés por la Biblia entre los inconversos.

Utilice traducciones más recientes cuando lea las Escrituras. Con todas las traducciones y paráfrasis mara-villosas que se encuentran disponibles hoy en día, no existe una razón legítima para complicar las Buenas Nuevas con un castellano antiguo. Si usamos una versión anti-gua, creamos una barrera cultural innecesaria. Recuerde que cuando se autorizó la versión Reina Valera de 1960 fue porque se quería tener una versión contemporánea. A propósito, acaba de salir una nueva revisión de dicha versión. La claridad es más importante que la poesía.

Seleccione la lectura de las Escrituras recordando a los incon-versos. Aunque toda la Escritura está igualmente inspirada por Dios, no toda se aplica de la misma mane-ra a los inconversos. Lógicamente algunos pasajes son más apropiados para las reuniones generales que otros. Por ejemplo, es probable que no quieta leer la oración de David en el Salmo 58: «Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas.... Pasen ellos como el caracol que se deslíe; como el que nace muerto, no vea el sol.... Se alegrará el justo cuando viere la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío». Guarde este pasaje para el tiempo devocional o para el desayuno con los pastores locales.

Ciertos textos requieren más explicaciones que otros. Teniendo ésto en mente, en Saddleback nos gusta usar pasajes que no requieren ninguna comprensión previa.

Distribuya un bosquejo con los pasajes bíblicos escritos

Yo proporciono un bosquejo del mensaje con todos los versículos bíblicos escritos. Hago ésto por diversas razones:

  • Los inconversos no tienen Biblias.
  • Alivia la incomodidad de encontrar los versículos.
  • Se puede hablar más en menos tiempo porque no es necesario buscar las páginas.
  • Todos pueden leer un versículo en voz alta porque todos tienen la misma traducción.
  • Es posible usar y comparar múltiples traducciones.
  • La audiencia puede marcar o subrayar palabras para darles énfasis y pueden tomar nota en los márgenes.
  • Le ayuda a la gente a recordar el mensaje. Olvidamos el 90-95% de lo que escuchamos en el lapso de setenta y dos horas.
  • Las personas luego pueden revisar los versículos pegando sus notas en los refrigeradores.
  • Esto se puede convertir en la base para el tema de los grupos pequeños.
  • Los miembros le pueden enseñar este bosquejo a otros. En Saddleback, tenemos a un grupo de hombres de negocios que dirigen un estudio bíblico en sus oficinas usando el bosquejo del domingo anterior.

Planee títulos atractivos para los inconversos

Jesús dijo: «...porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz» (Lc. 16:8). Ellos comprenden qué es lo que capta la atención. Jesús espera que seamos perspicaces y estratégicos en nuestro evangelismo: «He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como paloma» (Mt. 10: 16).

Los títulos de mis sermones no pretenden impresionar a los miembros de las otras iglesias. Por cierto, si juzga a Saddleback basándose sólo en los títulos de los sermones, se puede llegar a la conclusión de que somos bastante superficiales. Pero como los cristianos no son nuestro objetivo, no somos superficiales, somos estraté-gicos. Detrás de esos títulos que hacen referencia a las necesidades, existe un mensaje bíblico profundo.

Predique en serie

Pocos pastores comprenden el poder que existe en el desarrollo continuado de una serie de acon-tecimientos. La predicación de mensajes en serie es un ejemplo de cómo usar este poder. Cada mensaje se construye a partir de donde quedó el anterior, creando un sentido de expectativa. También tiene la ventaja de la propaganda de boca en boca. La gente sabe a dónde se dirige su serie si usted anuncia de antemano los títulos de los sermones y pueden hacer planes para traer a sus amigos en las semanas en las cuales los temas estén más de acuerdo con sus necesidades.

Siempre anuncio una nueva serie los días que esperamos una gran cantidad de visitantes, como en Resurrección. Esto se convierte en un anzuelo que la próxima semana trae a muchas personas que vinieron de visita por primera vez. La mejor duración para una serie es de cuatro a ocho semanas. Todo lo que se prolongue más de ocho semanas hace que su congregación pierda el interés.

Sea consecuente en el estilo de su predicación

No se puede cambiar constantemente el objetivo del mensaje pasando de las personas nuevas a los creyentes en las mismas reuniones. Por ejemplo, a continuación de una serie sobre «Como controlar el estrés», no siga con «Joyas expositi-vas del libro de Levítico», ni con una serie sobre «Lo que Dios piensa acerca del sexo» con «Desenmascaré a la bestia en el Apocalipsis». Creará miembros esquizofrénicos, y nadie sabrá cuándo es seguro traer a sus amigos inconversos.

No estoy diciendo que no se pueda predicar acerca de temas sobre el crecimiento cristiano en las reuniones generales. Creo que se puede, y yo lo hago. Me encanta predicar teología y doctrina a los inconversos sin decirles de qué se trata y sin usar terminología religiosa. Pero cuando predique una serie sobre algún aspecto de la madurez espiritual, debe comu-nicarlo de manera tal que se encuentre conectado con las nece-sidades de los inconversos.

Elija con cuidado a los oradores invitados

Ya no solemos tener muchos oradores invitados porque he armado un equipo de predicadores con pastores asociados para que compartan la carga conmigo. La ventaja de tener este equipo es que ellos conocen a la gente, la aman y lo que es más importante, utilizarán el estilo de predicación que se complementa con su filosofía de ministerio.

Un solo predicador excéntrico invitado es suficiente para hacerle perder a personas que usted ha estado cultivando durante meses. Cuando los inconversos tienen una mala experiencia, es muy difícil atraerlos de vuelta. Si justo cuando se están acomodando y están bajando sus defensas algún predicador invitado viene y les echa un balde de agua fría, se les confirmarán sus peores sospechas acerca de la iglesia.

Predique para instar al compromiso

En nuestras reuniones generales, siempre debemos ofrecerles a los inconversos la oportunidad de responder a Cristo. Existen muchas maneras de levantar la red.

Hemos experimentado diversas maneras para hacer que la gente expresara su entrega a Cristo. Intentamos disponer de una habitación de aconse-jamiento adonde la gente pudiera ir luego del culto, pero descubrimos que una vez que las personas salían seguían de largo rumbo a sus casas. Si decide usar una habitación separada, no la llame ha-bitación de «aconsejamiento». A los inconversos esto les suena a consultorio si-quiátrico. En cambio, use un título que no resulte amenazador como «centro para visitantes» o «área de recepción».

Luego de varios experimentos llegamos a la idea de la tarjeta de inscripción y de compromiso. Transformamos la parte trasera de nuestra Tarjeta de Bienvenida en una tarjeta de decisión. Al comienzo del servicio, pedimos a los presentes que llenen la parte del frente. Al final, les pido que inclinen sus cabezas y los guío en una oración de clausura, durante la cual les doy la oportunidad a los inconversos para que tomen un compromiso con Cristo. Luego, pronuncio una oración modelo como ejemplo y les pido que me hagan saber su decisión en la tarjeta de compromiso. Al final de la reunión tenemos un número de música especial mientras recogemos las tarjetas y las ofrendas al mismo tiempo. Después las tarjetas se procesan de inmediato para hacer un seguimiento.

Este recurso nos ha dado tan buenos resultados. Hemos tenido reuniones en las cuales hasta casi 400 personas han entregado sus vidas a Cristo y lo han indicado en la tarjeta.

Algunos preguntarán: «¿Adónde hacen las personas su profesión pública de fe?» Eso sucede en el bautismo que es una declaración pública de fe en Cristo. Aquí le doy algunas sugerencias para guiar a las personas a que tomen una decisión.

Explique con claridad cómo responder a Cristo. Hay muchas invitaciones a la salvación que no se entienden. Muchas veces los incon-versos no tienen idea de lo que está sucediendo.

Planee deliberadamente el tiempo de entrega. Extender una oportunidad para que alguien venga a Cristo es algo demasiado importante como para improvisar al final del mensaje sin haberlo planeado. El destino eterno de las personas está en juego.

Sea creativo al invitar a las personas a recibir a Cristo. Si repite lo mismo todas las semanas la audiencia se desconectará como resultado del aburrimiento. La mejor manera de evitar el caer en la rutina es obligarse a uno mismo a escribir el llamado junto con cada mensaje.

Guíe a los inconversos en una oración modelo. Los inconversos no saben qué decirle a Dios, por lo tanto deles un ejemplo: «Puede decir lo siguiente en oración.…» Pídales que repitan luego de usted una oración sencilla que brote del corazón. Esto les ayuda a verbalizar su fe.

Nunca presione a una persona inconversa para que se decida. Confíe en que el Espíritu Santo hará su obra. Si el fruto está maduro, no hay nece-sidad de tironearlo. Una invitación que se prolonga demasiado es contraprodu-cente. Endurece los corazones en lugar de ablandarlos. Les decimos a las personas que se tomen su tiempo para pensar en la decisión que van a tomar.

Ofrezca múltiples maneras de indicar un compromiso con Cristo. Si habitualmente usa el tradicional llamado al altar, en lugar de reemplazarlo, trate de añadir el recurso de la tarjeta. La tarjeta puede ser una alternativa para los que son tímidos y no quieren pasar adelante.

Uno de los métodos de invitación más efectivos que he utilizado es el de realizar una «encuesta espiritual» al final de un culto. Luego de presentar el plan de salvación y de guiar a las personas en una oración de entrega, digo algo así como: «Saben, nada me gustaría más que tener una con-versación personal con cada uno de ustedes acerca de nuestra travesía espiritual. Lamentablemente, debido al tamaño de nuestra iglesia, eso no sería posible, por lo tanto le pido que me haga el favor de participar en una encuesta personal. Me gustaría que tome la tarjeta de bienvenida que llenó al comienzo del servicio y que en la parte de atrás escriba la letra A, B, C o D de acuerdo a lo que voy a explicar».

«Si ya le han entregado su vida a Cristo antes de este servicio, escriban la letra A. Si hoy es el día en el que por primera vez creen en Cristo, escriban la letra B. Si me dicen: Rick, todavía no he tomado esta decisión pero estoy considerando la posibilidad, escriba la letra C. Si le parece que ni siquiera tiene intenciones de entregarle su vida a Cristo, apreciaría que sea honesto y escriba la letra D en su tarjeta».

Los resultados siempre me resultan asombrosos. Un domingo tuvimos casi 400 «B», es decir, profesiones de fe en Cristo. Hemos tenido 800 «C», lo cual nos proporciona una gran lista de oración. Nunca hemos tenido más de diecisiete «D».

Espere una respuesta de la gente. No sé exactamente de qué manera mi fe afecta la batalla espiritual que se libra por las almas de las personas, pero lo que sí sé es que cuando espero que los inconversos respondan a Cristo se ven más resultados que cuando no estoy con expectativa de que la gente se salve.

Muchas veces oro: «Padre, tú dijiste que de acuerdo a mi fe me sería hecho. Sé que sería una pérdida de tiempo predicar sin esperar que tú uses esta predicación, por lo tanto, gracias de antemano porque hoy vas a transformar vidas».

La primacía de la predicación

La intención de este artículo ha sido resaltar algunas sugerencias prácticas que pueden significar una gran diferencia a1 predicarle a los inconversos, sea cual sea su estilo de predicación.

En muchas denominaciones, parecería que la predicación está de moda y deja de estarlo alternadamente. En nuestro mundo de alta tecnología, muchas veces se critica como un modo de comunicación pasado de moda y que no es interesante. Estoy de acuerdo en que muchos estilos de predicación, que en su tiempo dieron resultado, ya no son una manera efectiva de comunicarse con los inconversos. Sin embargo, para ver las vidas de los individuos radicalmente transformadas, no existe nada que pueda tomar el lugar de la predicación ungida por el Espíritu. El mensaje sigue siendo el elemento más importante de un culto general. Los quince años de crecimiento de Saddleback, a pesar de los gimnasios calurosos, de las tiendas con filtraciones de agua y los atestados estacionamientos, han demostrado que las personas están dispuestas a cargar con gran cantidad de inconvenientes y limitaciones si los mensajes satisfacen genuinamente sus necesidades.

Rick Warren es el pastor principal de la iglesia Saddleback Valley Community Church en el condado de Orange, California.

Tomado con permiso de su libro «Una iglesia con propósito» © Editorial Vida 1998

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